La dieta Mediterránea

¿Qué es la dieta mediterránea? La dieta mediterránea es mucho más que una forma de alimentación saludable. Es un estilo de vida que combina:

  • Un tipo de alimentación equilibrada y completa, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible.
  • El hábito de compartir con otras personas las horas de las comidas, las tradiciones y las celebraciones.
  • La práctica de ejercicio físico moderado, pero diario.

Beneficios de la dieta mediterránea

En diversos estudios se ha constatado que en los países del área Mediterránea la incidencia de enfermedad coronaria (infarto) es menor que en los países del norte de Europa. En general, se puede decir que la dieta mediterránea se ha relacionado con una mejor salud y con una mayor esperanza de vida de la población.

Diez recomendaciones básicas de la dieta mediterránea

  1. Utilizar aceite de oliva. Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados, que le confieren propiedades protectoras frente a las enfermedades cardiovasculares (arteriosclerosis, infartos de miocardio, ataques cerebrales, problemas de circulación, etc.). Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea y ha perdurado, a través de siglos, entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos.
  2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan, al mismo tiempo, una gran cantidad de agua.
  3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria. Consumir todos los días pasta, arroz y otros cereales es indispensable por su composición rica en hidratos de carbono.
  4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados. Es importante aprovechar los productos de temporada, ya que, sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto por la aportación de nutrientes como por su aroma y sabor.
  5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogur y quesos. Los productos lácteos son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico y vitaminas. El consumo de leches fermentadas aporta beneficios para la salud, porque contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.
  6. La carne roja se tendría que consumir con moderación y, si puede ser, como parte de guisos y otras recetas.
  7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana, ya que sus tienen propiedades muy parecidas a las grasas de origen vegetal. Los huevos contienen proteínas de muy buena calidad, grasas, vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy rico.
  8. La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente.
  9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud.
  10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente.
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